CULTURIZANDO LERDO
- LERDO INFORMATIVO

- 12 feb 2020
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Columna

Fue hace aproximadamente 15 años cuando una pequeña niña llena de ilusiones se encontraba frente al aparador de una tienda de ropa con su madre, en busca de aquel preciado objeto que le ayudaría a emprender sus sueños y volar, o en su caso, a danzar: unas zapatillas de ballet.
La Casa de La Cultura de Lerdo se convirtió desde entonces en un lugar de culto para mí, así como el de decenas de niños de la Comarca Lagunera que tarde tras tarde asistían al recinto para recibir conocimientos en las diferentes clases que ahí se impartían y se continúan impartiendo.
Ahora, a mis 21 años, me da gusto poder tomar a mis sobrinos de las manos y llevarlos al mismo lugar que me enseñó no solo la belleza del baile, sino también la disciplina, el trabajo duro y las ganas de superarme a mí misma.
Sin duda alguna, cualquier forma de expresión del arte es esencial para el desarrollo del ser humano, nos muestra como ver la vida de una forma distinta, expande nuestras mentes y enriquece el corazón.
Por ello, es que a cualquier lagunero o persona que se encuentre de visita en la ciudad, no dudo en recomendarle La Casa de la Cultura, un lugar lleno de aprendizaje, color, diversión y valores.




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